jueves, 14 de julio de 2011

Los Recuerdos

En el momento en que se paran tus sentidos debes empezar a temer. En el momento en el que no escuchamos nada ni a nadie, debemos de empezar a preocuparnos.
¿Cuántas veces se te ha parado la mente y no escuchabas ni tu propia voz?
¿Cuántas veces después de no escuchar tu voz, has escuchado otras mil voces desconocidas, y de entre tantas alguna te resultaba ser familiar?
Amig@, son los recuerdos que creemos que se nos olvidan o se van... Pero no es cierto. No se van.
Están perennes esperando una respuesta a la ignorancia.
Son constantes y nos hacen ver que siguen vivos. Porque los recuerdos nos hacen recordar lo que un día vivimos, lo que un día fuimos y lo que somos gracias a todo aquello que hoy se recuerda.
La constancia con la que los recuerdos aman la vida es ilimitada, es supernatural y te puede transportar al lugar más agradable del mundo, al minuto más doloroso, o al que un día olvidaste por completo...
¿Porqué el ser humano tiende a olvidar sus recuerdos?
¿Porqué no aprender de aquello que fue o que no pudo ser y no lamentarnos para poder alcanzar el aprendizaje?

Una mente no olvida. Una mente demente, olvida en casos particulares de su vida, pero tiene ráfagas de aquello que sucedió.

Podemos aceptar que nuestra mente no olvidará y tendremos que vivir con todo aquello que recordamos. ¿Porqué olvidar cuando fue parte de nuestras vidas?
Olvidemos que los recuerdos son un lastre. Hay que vivir con las experiencias de aquello que fue, para hacerlo como uno quiere hoy.