lunes, 17 de noviembre de 2014

....................Pensarás si soy yo....................

Mueren las mariposas,

Dentro de un corazón,

Espinado en esperanza

Y malherida pasión.

Penas en madrugada

Llanto, lágrimas y sudor,

Un amor se te escapa,

-Pensaré si soy yo-



(Patricia López).

lunes, 10 de noviembre de 2014

Carmín y Algodones Rojos

Con esta pintura por destapar, que tapa mis heridas
de corazón abierto y cicatrices que ya no van por dentro.
Bajo esta lluvia, boquiabierta, se ensucia mi rostro
que oculta las arrugas, hendidas y encorvadas,
Con un rímel que las talla, señalando a una,
el  juicio de tus labios que me recuerda a mi espejo;
Besado y manchado de carmín, recordando los besos bandidos
que se quedaron en restos al caer la noche y volver.
Volver, regresar, huir de la gente
que se embriaga para encontrar el amor
en una copa vacía de recuerdos  a la mañana siguiente.
Y vuelvo para salir de un suicidio de voces,
de humos que forman palabras y nubes de hielo
y bailes al retortero que sacian la soledad.
Y me miro, y el túnel de tus ojos
se encierra en un algodón con tónico,
(Y pensar que mis poros respiran de nuevo).
Y saber, que volví a casa buscándome
con un día que se va y una noche que me llamó
para hacer de estos versos, mi propio maquillaje.


 “Dedicado a todas aquellas mujeres que alguna vez tapan su belleza y a aquellos hombres que saben apreciar a la mujer con su natural belleza” 9/11/2014. Autora: Patricia López Castillo.

domingo, 9 de noviembre de 2014

A la espera de un verso

¿Qué es la paciencia?
¿Sapiencia?
Ilustres gotas de tinta
que resbalan por nuestros dedos,
cuando ya está todo en silencio,
y la pluma se quedó
a esperar su próximo tintero.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Alhajas y una Caja

Pino, joyas y un destino:
-Quemaron su piel. Ella nunca se curará,
Tiene tanta vanidad…- Le dijo a su hijo al nacer.
Y murió por dentro, adentrándose en un lamento,
Como se queja el viento, cuando me despierto.
Requerimientos extremos, al compás del tiempo,
Al medir unas horas, que con dinero no entiendo.
¿Tengo la culpa de verte ahora así?
Tus miedos llenaron tus arcas, tus ropas ahora son lujos,
Armani, Vuitton y qué decir de Chanel,
llenas de riqueza, tu corazón, ¡Mírate!
Con una insignia y con un perfume,
Que ni siquiera te luce, pues tu olor es más dulce
Que las cuentas del Sabadell,
Y que pagas con la tarjeta, comidas con Santader,
Un crucero reservaste, con esa tarjeta negra
¡No entiendo muy bien porqué!
Y ahora, mis cuentas me cuentan
Que en números rojos están, como estos labios que te dicen
¡Tía, vas de “sobrá”!
Y  me cuentas y me dices con esas voces me induces
 A una ostia bien dada, con mis palabras omites,
Que un discurso es tu cuerpo, ¡A mí no me invites!
Que si yo fuera una furtiva, me haría ladrón y seríamos felices,
Porque bien sabes lo que esconden tus anillos, y mis cicatrices,
Pendientes, diamantes y oros, frente a mis alhajas del chino.
Que si de depender dependiera, de ti, llevarías contigo en tu mortaja,
Y cómo buena ciudadana te digo, que mi hambre es testigo
De tu pobreza y de tu estilo, porque tú y yo sabemos,
Cuál es nuestro destino, acabar en una caja de pino
Y sin pensarlo yo y tú, nos convertiremos en lo mismo.


"Dedicado a eso que todos pensamos, vemos y cada día nos da más igual, si total, al final caerás" Autora: Patricia López Castillo.

viernes, 31 de octubre de 2014

Bajo la escalera

   A cada ruido le palpitaba más el corazón. Acababa de despertar en aquel lugar frío y oscuro. Tenía las manos atadas con una cuerda que le rodeaba las muñecas y unía sus tobillos a éstas. Un tormento desolador le arrebataba cada lágrima a cada pregunta que se hacía:
-¿Por qué estoy aquí? ¿Quién me ha traído? ¿Por qué no recuerdo nada?-
Por qué, por qué  y más preguntas taladraban su silencio bajo aquella mordaza pegada a su boca mientras arañaba el suelo, impotente y sus uñas rechinaban en aquel suelo de mármol. Una y otra vez intentó levantarse. Una y otra vez escuchaba en su interior sus gritos mudos. Empezó a revolcarse por el suelo, a dar vueltas sobre sí misma, pero no había manera de soltarse. Estaba como un perro atada a su cadena esperando que volviera su dueño, esta vez, sin agua, sin comida y con bozal.
Sonó un timbre.
–Estoy en una casa- pensó.
   Auxilio decía entre dientes sin que nadie pudiera escucharla. Volvió a sonar el timbre con más fuerza que antes. Intentó abrir la boca, despegar los labios de aquel pegamento.
–Hazlo. Hazlo aunque duela- le dijo su cabeza.
   Acto seguido, abrió tanto la boca que su lengua saboreó algo parecido al hierro: su sangre, la piel de sus labios mezclada con la saliva que se le acumulaba, con las gotas de sudor que le resbalaban por su cara. La comisura de los labios se resquebrajaba por momentos. Tenía que salir de allí. Un sonido parecido al de afilar un cuchillo la detuvo. Por unos segundos una luz a lo lejos y una voz reconocida.
-Pasa, tengo lista la camilla- dijo una voz de hombre.
La chica se quedó paralizada escuchando a las dos personas, una voz de hombre y una de mujer.
-He llegado tarde, pero traigo las inyecciones y el antídoto- Le contestó la mujer que acababa de llegar.
   Lusy no podía moverse, el miedo la petrificó. Sabía que algo no andaba bien y no estaba dispuesta a quedarse sin averiguar nada. Volvió abrir la boca hasta rasgarla por completo y con la ayuda de su baba, gritó:
-¡Auxilio! ¡Salvadme! ¡Ahhh!-sollozó a lágrima viva.
  La luz que estaba viendo desapareció en un portazo. Unos pasos enfurecidos oía cada vez más cerca. La sombra de un cuchillo y ese hombre que acababa de ver venían hacia ella. Ya no había lamentos. Con los ojos cerrados notó las manos calientes de aquel tipo sobre su cabeza, la cuerda que la condenaba a quitarle ese día la vida se la cortaron de un cuchillazo. Con una mano la cogieron de un pie y la arrastraron por un pasillo enorme, donde vio una sombra parecida a alguien colgado, telarañas, algo pegajoso por el suelo se mezclaba con sus llantos. Pasó por la sala de estar, por el salón donde humeaba una chimenea recién encendida. Olía a matanza, a óxido. Lusy se retorcía, lloraba, no entendía nada, sus fuerzas la abandonaron y se desmayó.
Apenas habían pasado diez minutos cuando volvió a abrir los ojos. Un montón de calaveras, monstruos y  calabazas pudo contemplar. La estaban esperando. Todos los presentes le gritaron:
-¡Truco o trato!-
-Feliz Halloween…-musitó Lusy para ella mientras recuperaba el aliento.

Fin.
"Dedicado a esos amigos que te hacen bromas de este tipo pero que nunca te abandonarán, ni siquiera en Halloween". Autora: Patricia López Castillo.

viernes, 17 de octubre de 2014

Yo te propongo

Yo te propongo, mirarte:
Hacer de ti, tu espejo.
Yo te propongo tu sonrisa:
cautivar cualquier alma
que sepa estar cerca de ti.
Yo te propongo, tu propio camino
anclado en los vendajes de tu piel.

Yo te propongo tu mirada:
un eclipse sin final,
un amanecer sin promesas,
un día sin culparse
por algo que olvidaste,
por algo que olvidé.

Yo te propongo:
no mirar al pasado,
ni hacerme mirar al mío;
¡Ni siquiera saber
porque este latir
me funde a mí y a ti!

Yo te propongo...
Tú me propones...
El tiempo que se escurre
entre silencios, hacerlo reír.

Yo te propongo...
que tus palabras...
que las mías...
Yo te propongo
que nosotros...
Yo te propongo...
Una condena: ¡Vivir!


"Por esos días en los que uno no piensa y parece que piensa demasiado sin pensarlo" Autora: Patricia López Castillo.

domingo, 12 de octubre de 2014

La puerta de Baeza

Su insignia le detiene
El tiempo en su reflejo.
¡Qué silencio me hiciste pasar!
Horas y horas sentadas, en su banco,
Tú y yo, soledad.

El surco de mis cejas
Simula un cuento al azar;
Ruinas e historia
Resucitan su suerte,
La haces tuya a sus pasos
Y a los míos te encuentro,
Descubro sus huellas
Y mi regreso invento.

Su perfume lo arrastra el viento.
Las hojas secas lo mecen.
El agua llora acicalando
La fuente de sus labios
Condenados a ser manantial
Que sustenta las calles
Por dónde he de pisar.

Y vuelvo a ti, ahora,
En compañía de sus palabras,
Sobre tu puerta;
su castigo, sus guerras, sus jergas,
Ojeando la entrada del dolor,
Trazando en su muralla
un suspiro que amó.


"Dedicado a ese espacio que compartimos juntos, tu mirada, mi sonrisa, la puerta de tu corazón y la ventana de una caricia"  Autora: Patricia López Castillo.



domingo, 5 de octubre de 2014

¿Se reinventa el saber?

Mundo de locos;
al cual todos miran
y todos temen
en sus arrugas.

¿Escuchas? Ya vienen
¿Quiénes son?
Los poetas desnudos,
Juntos, al azar...

(Patricia López).

Haiku-Caracoleando


"Es tu olor mojado

el terreno seco
de un caracol".

(Patricia López).

Tan, tan pronto.


Tan pronto
como el tiempo te lo permita.
Tan pronto
como tú le permitas al tiempo.
Tan pronto
como deshacerte de tus mentiras.
Tan pronto
como desistas de tus raíces.


Tan temprano
llegará la muerte a verte,
sin ni siquiera saber si equivocarte fue lo mejor...

...Tan pronto,
morirás por dentro...
...Tan temprano en tu dolor.

(Patricia López).

sábado, 27 de septiembre de 2014

SILENCIO

Hoy soy capaz

de arañar el tiempo

y esculpir en su boca

este amor con un verso.


Llevarlo sólo cuando te veo,

llevarlo conmigo,

para que el universo

caótico de tu sonrisa,

caiga en silencio,

en suspiro,

en lluvia visceral

por mi vientre alocado,

por esos labios

que me venden

a una sola razón;


La aguja que marca el reloj

se ha roto en los minutos

y sólo quedan los segundos,

lentos, deliciosos y ruines...

                                    ...Silencio.... Quédate conmigo...
                                          ....otra noche más...

martes, 23 de septiembre de 2014

MI NOMBRE

Se  te olvidó mi nombre.
Se te olvidó mi nombre
bajo las teclas, bajo los dedos,
bajo la dermis, bajo la epidermis,
en la sangre, la carne, bajo los huesos.
Se te olvidó mi nombre en cada partitura,
En tu huella, en tu ternura,
En tu gemido, en tu presencia.
Te olvidaste de tu nombre,
De tu apellido, de tus alas;
Ancladas, desencantadas, recluidas,
Cavadas como si ya estuvieras muerto.
Se te olvidó volar, sin tocar tu pieza favorita.

Se te olvidó el anochecer,
El encanto se te olvidó al ducharte,
en la toalla, pisada por alguien.
Se te olvidó el camino, la acera, el acerado,
Las piedras que hay debajo,
El manto de versos que vas pisando.

Se te olvido mi nombre
oculto en tu silla,
en el silencio, en mis lágrimas,
en la realidad, en tus palabras.
Se te olvidó tu nombre, se te olvidó mi nombre;
Amantes, bohemios, desamparados, veraces.
Y entre mis tripas y tus dedos
Encuentro tras encuentro,
Se te olvidó mi nombre conmigo;
La soledad, las horas,
Un recuerdo amargo,
Tu pasado imborrable,
Tu misterio olvidaste ocultarme;
Taparte, arrepentirte, batallarme.
Se me olvidó avisarte,
Enredarte, buscarte, respirarte.
Se me olvidó serenarme,
Encontrarte, complacerte, olvidarme
de aquella estancia seductora;
Sucia, con olor a whisky,
A tabaco, a pintura, a paja,
a sembradero de canciones.

Se te olvidó mi nombre en tu pelo,
En tus ojos, oscuros, míseros,
Embriagados y sinceros
Pidiendo a gritos consuelo.
Se te olvidó avisarme,
Tallarme, llamarme, velarme y
Enterrarme si estoy muerta.
Se te olvidó que soy testaruda,
Andrajosa y convaleciente,
Llorona y miedosa cuando hay dolor;
Me raja, te encrucifija
Y teme a los rincones de tu mueca.

Se te olvidó tu nombre lejos de mí;
En mis labios, envenenados, amados,
Entusiasmados, compenetrados.
Se me olvidó olvidarte en el olvido.
Se te olvidaron tus lágrimas en mis labios,
En mis bordes, en mis risas, en mi silencio
Se te olvidó, mi nombre en tu ombligo.

(Patricia López Castillo).

UN BESO EN EL AIRE...

Percibí enhebrarse las sílabas,
los versos hilvanarse
con una pieza de cebada,
y un quinto piso por abrir.

Me suicidé consumando
los pasos al pasar por el llanto.
Velé por ese velo pintado,
violento y sumiso.

Miré por los ribetes de sus ojos,
Encrespados, encriptados y vidriosos.
Me oculté escaleras arriba,
Y por doquier,  rodaron,
Dejando ocultos los besos
En las aceras de sus zapatos.

Testigo del suspiro que los unió fui,
Sólo una vez les vi subir;
En un tropiezo,  callaron sus labios,
Rodaron por los peldaños
Que el viento dejó ocultos,
Y en aquella escalera,
Con un beso en el aire,
Se bebieron las nubes
Los recuerdos y la noche,
Con aquel beso en el aire.

Derechos reservados de la autora: Patricia López Castillo.

martes, 16 de septiembre de 2014

CORAZÓN DE HUEVOS ROTOS

Si me olvido de escribir,

De que mis palabras son para ti,
                                               (Y me obligo a comerme

Un huevo crudo, con atún)


Si me olvido de echar aceite a la sartén,

Cuando ya el fuego la calienta.
     (Agua que se mezcló con aceite,

Cuando el fuego aún no estaba caliente)


Si me olvido de remover los huevos,

De no echarle sal, ¡que insípida vida!

                                               (Si me olvido de ti, no es porque yo quiera,

Sino porque tú te olvidaste de mí)


Y esa tapadera, que me cubre de salpicaduras,

Que si al descubierto queda, ¡saltan!

     (Me queman, y me ensucia la vitrocerámica)

Y esas manchas que quedan,

Que por más que uno limpie, siguen siendo manchas.

                                             (Manchas, manchas, manchas,

Imborrables manchas…)


Y esa paleta de madera, arrugada por el tiempo,

Por las miles de comidas que ya ha hecho.

     (Dañada por ser egoísta ante otras palas,

Que de nuevas, no interesan)


Y se pega y se despega,

Simple tortilla,

Deforme tortilla,

Una tortilla ovalada,

Una tortilla pocha…

…Fui, Soy, Seré, y queda en hoy,

Lo que ayer fue.


Y la sartén grita: ¡Se está quemando tu comida!

¿Y qué más da? ¿La podemos compartir?

                   (Un plato hondo, que no cuadra,

                   Para darle la vuelta y servir)

<< ¡Ay! ¡Cómo vuela, esa tortilla que haces!

Vuelta aquí, vuelta allá, vuela sin parar.

Perfecta volando, la haces sin más

Sin caerse de la sartén>>


Y ahora, lo intento, de una vez,

y a la de mil veces más ¡Vuela!

Sin derramar, Sin quemar nada más,

Sin incendiar la cocina,

Sin tener que tirar, mi comida a la basura.

Y mi plato, ¡ahora es plano!

Me espera con un tomate con sal.

Una tortilla, lleva tu recuerdo.

Y una sartén por fregar

en el fregadero.

Aunque ya no importa,

Porque ya no estás.

"En recuerdo de la sartén pegada que quedó en el fregadero, con un par de huevos rotos caducados y una tortilla por hacer" Mi agradecimiento a mi amiga Enara López, por sacar el título de este tema mientras me comía la lata de atún"

jueves, 11 de septiembre de 2014

TU SANGRE, MI VOZ.

¿Morirá
mi voz sofocada?
Mis ojos en un abismo
Caerán sobre ti mismo.

¿Provocaré
mi voz en tu silencio?
Mis manos trazarán
Un poema reclutado y mísero.

Y entre noticias y bombardeos,
Leyes secas y tiroteos,
escucharemos juntos
Ese verso, que un día conoció;
Guerras y hambre,
Muerte por Paz,
Envidia y soledad
en guerra por la mar,
avistando una tierra ensangrentada.
Un dolor que resucitó
un ancla dormida
y una bandera, nación,
y un barco vencido, poeta,
Que jamás quizás, nadie venció.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

NATIVIDAD

Esencia de un cuento.
Nombre ardiente, nacimiento,
libertad donde posan tus alas,
frescura que lleva el viento.

Abriste tu ventana,
a los ojos que hoy te aman,
la amistad que nos une,
tu sonrisa, tu mejor gala.

Azabache tus cabellos,
fuego son tus labios,
por tus venas, la verdad
de un corazón sin maldad.

Amanece con tu alegría,
Sorbo a sorbo, tu jerarquía,
Protectora de lo que crece,
Tu mano tiendes, amiga mía.

La noche toma tu risa,
Contigo siempre compartiría,
Ese silencio que escribo
Abordando valentía.

Cantando por lo bajito
Volver a casa sería
Un recuerdo, chiquilla,
Un recuerdo infinito.

Más allá me los invento,
Ojos profundos, viento,
Descubrimos este mundo
Juntas en cada momento.

Y aunque enemiga la distancia
Física nos hace hermanas,
Con nuestra sangre sellamos
Incondicionales nuestras almas.

Tú, niña siempre,
cristalina y sonriente,
te apasiona la vida,
y a la vida das tu pasión.

Un regalo niña eres,
a los ojos que te miran como yo,
pacientes a la espera,
de abrazarte como ayer.

“Dedicado a ese amor incondicional que uno puede ponerle nombre, amistad”

domingo, 31 de agosto de 2014

Y MIENTRAS TANTO AMANECE

La naturaleza calló en aquella alborada.
El frío los hizo eternos.
Enjuagados los recuerdos en sus dudas, se perdieron en el horizonte.
Cansados sus ojos, de no apreciar más que lo que la punta de sus pies le permite, devoró en un instante sus sueños y los respiró profundamente hasta herir su soledad. Trasegó hasta verse envuelta en deseo, un deseo oportuno y embriagador que la liberaron de su manada de pensamientos incontrolados y que ahora, los estaba fulminando entre aquellas nubes pasajeras,  llevándoselos a dónde el viento aparece como la cuna que los adormece.
Pidiendo a gritos la libertad, su temor fue desapareciendo y sus ansias de vivir la estremecieron, la hicieron vibrar entre sus dedos helados que empezaron a descongenlarse entre su sueño tan amargo y lleno de libertad.
Sólo sus ojos, cerrados por el  vaivén de su sufrimiento pudieron sentir su cielo ardiendo.

«Dedicado a esos labios que contienen un amanecer»

martes, 26 de agosto de 2014

EL PAN ES PARA LOS RICOS

No hay más dolor que ver como tu alma se ennegrece con la codicia de otros. Es inexplicable como las fuerzas del mal, nos pueden envolver y taciturnos limpiar nuestra huella para que de verdad, algún día desaparezcamos para siempre.

Los lamentos que hoy quiero plasmaros son tan sencillos como ver un niño en la calle gritando, <<mamá tengo hambre>> y su hermana, mayor que él, callándolo con un caramelo de los tantos que le doy cuando lo veo, y susurrándole, aguanta que quedan dos horas para la cena.... Y mientras escucho a la vecina vociferar su situación actual, quejarse porque sólo tiene una olla de garbanzos para hoy con un par de patatas y unos pocos pellejos que le han dado en el supermercado, para sacarle gusto a lo que ella llamará "puchero de garbanzos". En mi tierra cocido a secas. 
Se queja de que son nueve para comer, incluyendo a las nueras, que comen unas veces en la casa de sus madres y otras en la de ella, que les han quitado la casa a dos de sus hijos, y por lo tanto nietos también y que ahora viven todos revueltos. Y yo que quedo completamente sorda, abandonada en mi lecho de muerte cerebral, sin saber si bajarles un bollo de pan con un par de chuletas que me quedan en el congelador.
Y lo más tétrico es que no tengo ni que volver a ningún país que no sea éste para ver la realidad de la vida que tanto anuncian los reportajes en otros países. Que a esos niños que veo diariamente, también se les caen los mocos, tienen la panza redondita y juegan felices felizmente a la pelota, pensando que algún día serán Ronaldo, Messi o cualquier jugador famoso y que podrán comprarse unas botas nuevas porque su padre ya se las ha pegado con superglue más de cuatro veces. <<Y yo que pensaba siempre, menudos son que no paran en las siestas, y todos los sábados y domingos me despiertan temprano, aunque no quiera con sus gritos de euforia por haber marcado un gol en la portería de otro>>

Ahora veo incluso que las latas que componen esa portería una es de abichuelas, otra de albóndigas, otra de piña y otra de pisto.

Es genial, como los allí que nos manejan, sea donde sea, fuere dónde fuere, pueden hacernos realmente insensibles y colarnos en nuestra cabeza un gol, sin más, sin querer nosotros mismos y rompiendo la red de esa portería que tenemos por cerebro, haciendo explotarlo con idioteces y visión satisfactoria de que "hemos salido de ésta señores". Desfachatez ante la visión de un mundo, que simulando los años de guerra, está viviendo a tan sólo unos metros de mí.

Y que contaros de que la ambulancia viene cada dos por tres porque la abuela está muy enferma, vive con ellas y les ocupa la cama de matrimonio. "Y mis ojos se caen al suelo simulando que están cogidos como un muelle, como si en un dibujo animado me convirtiese". Incluso en esto tengo que quejarme porque entre que no hay vocación, y las cosas cada vez se hacen más con asco que con el corazón, el conductor que lleva dicha ambulancia, se queja diciendo que la abuela lo que tiene es que meter el pie en la tumba y que esta sociedad se la lleve de un zarpazo, que falta le hace ya, porque nos está "jodiendo" a todos los que trabajamos.

¿Y si le dan a él un golpe y lo tiran a una cuneta? Porque alguna vez que otra, esperando con el vecino de al lado para meter la anciana en la ambulancia o socorrerla en la misma casa, mis oídos han escuchado la conversación apoteósica que me saca de mis casillas y las de cualquiera. Un individuo bobalicón que dispone de dos hijos y una esposa que cobra el paro, y que trabaja seis horas en un almacén (nombre que no quiero recordar y juro que olvidaré porque ya se me ha olvidado). Una pareja muy comprometedora con la familia de la que hoy estoy hablando, la que no tienen "pá comé" por si alguien se me despista, y que a una temprana edad, han enseñado a sus hijos a comer del bote que todos, más bien, una minoría, llena, cuando bien puede. Y ya sabéis que estoy hablando de esa hucha solidaria que la sociedad entiende por pensión, ayuda, per, o llámenlo como ustedes se sientan más cómodos. Total, que los hijos del conductor, están cobrando alguna de estas ayudas, que no son "el paro", haciéndoos saber que tienen 22 y 25 años, y que "están muy agustito así". Y la madre que me parió también estaría así "requetebien".

Y aquí una, viendo como se recortan los gastos en becas, y sacando la cabeza por dónde se pueda.
Lo mejor de todo, es que la misma culpa tiene esa empresa donde trabaja la mujer del conductor de ambulancia. Pero estos temas prefiero tratarlos en otro momento que no me explote el corazón con tanta sensibilidad que veo cada día por la calle.

Por haceros una idea, unos comen y a otros nos comen, o nos intentan comer a los que no nos dejamos comer.

En fin, que todo tiene un final apoteósico y nadie tiene la culpa de nada. FIN SIN FINAL.