domingo, 22 de junio de 2014

SOLICITO UN DERECHO.

Ese aliento que te susurra en mi cama,
que me hace despertar, los gritos en la calle,
el ya no puedo más.
Que ensordece mis oídos y me hace muda,
porque mis sueños me han despertado,
porque ellos no pueden más, verme gritar.
Y ese mapa, que se acongoja al verme abrir los ojos,
que espera mi lamento cuando me ve despertar.

Sin sentido, sonámbula escribo para no hacerme esperar,
no me importa si es tinta ó lápiz,
porque mi montón de papeles
se acuerda cada día de mi,
mis dedos me hieren sino saco a relucir
lo que ve mi sonrisa escondida, y me siento,
y un café tengo de amigo en esta temprana tertulia.

No hay derecho el no escuchar más
de lo que uno realmente quiere.
La escarcha, sujetada aún
por la sombra de la aurora,
envenena al sol caliente de quien vienen a juzgar.
¿Quién espera ser juez, o quién espera que le juzguen?

Si en bares llenos de mugre, escribían la palabra libertad.
Con servilletas de papel se divertían y creaban paisajes
nocturnos bajo la sombra de una copa.
Me arrodillo a sus pies por no estar allí,
me arrodillo ante mi mente que sueña descubrir,
me arrodillo, ante un señor por el que vale la pena seguir.

El frío, hoy ni siquiera me hace temblar
porque me abrazo a ti, lleno de letras y de suspiros de otros,
de testigos que vieron amaneceres afortunados,
y de otros, que sus amaneceres
se los llevó la guadaña, por aquel entonces.

Y mi cama me pide a gritos que vuelva.
Y de nuevo, mis sueños me dejan sola.
Y mi cama... de nuevo...
me pide a gritos que vuelva.

Patricia López Castillo.


jueves, 19 de junio de 2014

AMORES EN BANCARROTA

Son los ojos, de él,
que no me dejan ver.
Las ganas de vivir
que no me dejan dormir.
El despertar de una ilusión,
que no le veo el fin.

Cuando me dices, bajito,
¿que será de mi?
Yo te susurro a tu "laito"
niño, ve sin mi.

Porque sabes volar,
tu me enseñaste a valorar
a aquel que sus alas tiene rotas
a aquel que sufrió su derrota.

¡Dame una razón para no llorar!
Dime al oído que no sufrirás más.
Esta pena que me lleva a ti
esta pena que quiero ponerle fin.

Fin para no ser de ti,
esclava de tu latir
que no late ahora más
que late por sobrevivir.

Dame una mano, dame tus manos,
y déjame que guíe.
Déjame que sea yo, que bien se de ti,
tu apoyo, tu amiga, tu aliento para vivir.


Patricia López Castillo.


viernes, 13 de junio de 2014

EL AMOR SE VISTE DE SEXO.

Sólo hizo falta un leve cruce de miradas. Casi escaso e insuficiente para que sus ojos, negro azabache, se clavasen en su espalda y atravesaran, sin más, el excitado corazón de ella.
Bajo aquellos focos de colores desalentando la noche, ya tocaba hacer presa a alguna chica inocente.
El vaivén de aquella música estimulaba sus caderas, provocando el ritmo en sus manos desnudas. Al compás, ella se movía y se deleitaba cantando casi a gritos aquella canción. Una canción ensordecida por aquella joven hipnótica. Lejana, ardiente. Pidiendo consuelo en su cintura; alegre, risueña, perdida en aquellas ganas locas de bailar con alguien. Con aquella kizomba que sonaba de fondo.
Y cuerpo a cuerpo, ella imaginaba.
<<Me lo dijo su mirada>>
Dejaba atrás cualquier problema. Huía de ella misma si así lo quería. Dejaba la mente en blanco, siempre, cuando bailaba. Su sonrisa tan admirada por las luces de aquel antro, con aquella copa que sostenía, donde no tuvo más remedio que tropezar al girarse en una vuelta más, al son de esa canción. El líquido embriagador y el vaso de cristal fueron a parar contra la pared, mientras ella alzaba las manos, y su camisa, como si a cámara lenta fuera, dejaba ver su cintura viperina...
<<No tuvo más remedio que caer en mis manos>>
Su piel se erizó. Ella se sonrojó y como un pájaro herido intentó levantarse y buscar a su amiga, que ya no encontró.
Pues sólo quedaron los dos. La música dejó de sonar. Sólo se podía escuchar el ronroneo de sus corazones latir. Las sienes les bombardeaban. Sus cuerpos gemían sin ni siquiera saber cómo. Sin ni siquiera saber, sin ni siquiera conocerse, atados por ese instinto animal, fueron empujados esa noche al lecho infernal.
Cogió su mano, la arrastró hacia su coche, y allí bajo las miradas nocturnas, de no saber quien les observaba (aunque ya no importaba), la besó. Un beso lento, jugoso, empezando por morder su labio inferior, adentrándose en sus labios hasta encontrar su lengua, tímida, juguetona y a la misma vez ardiente. Por un momento ella se retiró, sin saber si todo era real, lo miró. Y cautivados por ese beso, se enlazaron y se encerraron en aquel coche.
El deseo los dejó sin aliento, sin ropa, sin timidez. Cada beso los acercaba más al clímax. Cada beso los hacía sudar uno a uno, por cada poro de su piel. Cada beso, los enloquecía cada vez más. Sus cuerpos, encaprichados de impaciencia se animaron en este encuentro inesperado. Buscaron la fluidez en sus sexos, la agudeza de aproximarse de una forma natural, humana y animal, como nunca habían alcanzado.
Él se sació al sentir su frescura. Ella, acomodó su cuerpo y lo colmó de energía. Un movimiento de él... y sólo otro de ella bastó, para que aquellos cristales gotearan de sudor. Un sólo gesto bastó para que el único aire que respiraron en aquel momento, fuera el último gemido que ella dejó en su boca.

miércoles, 11 de junio de 2014

LÍDER, PRINCESA y NOBLE

Ocurrió aquella noche. Aquella noche en la que su historia lidiaba una sonrisa por la agonía de aquel lúgubre pasaje de su vida. Se sentía afligida bajo aquel penar que su impaciencia quebró y fue dejando huir las mil y una preguntas río abajo, turbado y sangriento, tapando su mirada, ya perdida desde hacía unos meses. Algo que ni siquiera ella se planteó perder, algo que Raísa no hallaría respuesta atrapaba en su propio encuentro. Aquellas palabras se ocultaron en su memoria, encerradas en aquel encuentro sin salida. Raísa acababa de ver cómo sus entrañas se envenenaban lentamente al oír aquellas palabras que le crearon tanta inseguridad. Aún veía cómo le salía espuma de la boca a aquella anciana sin nombre. Aún recuerda el miedo que su cuerpo sintió, quedando petrificado en aquel cuchitril donde su pasión, ya no podría fundirse entre la aversión de tanta frialdad.
El miedo la hizo correr no más allá de aquella puerta que la encerraba. El miedo la deslizaba de una habitación a otra, arrástrandose por el dolor que siempre la suscitaba en las fatídicas noches en vela donde quedaba inconsciente y casi sin respiración, desatinando en aquel rincón, en un pasado que no desiste en consuelo. Toda su vida la comparaba como una montaña rusa de feria fantasma. Daba miedo verla asustada por aquellas apariciones venideras. Subían y bajaban sus sentimientos en aquellos raíles oxidados  por la caída de sus lágrimas, y por aquella piel muerta descuidada en cada vagón donde montaba.

ÁNGEL NEGRO


Si fuera mi cara
La que se tiñe de paja.

Si fueran mis labios
Los que tiemblan de miedo.

Si fueran mis ojos,
Los que se cubren sin dueño.

Si fueran mis dedos
Los que ya no sintieran…
…Sólo diría Adiós…
O un simple hasta luego
A mis días de haber sido.

Con una mano,
Alzaría mi despedida.
Y con la otra mano,
ella, me llevaría
hasta el fin de mi dolor.



Patricia López Castillo

sábado, 7 de junio de 2014

AL SON DE LA LUNA

¡Desmiéntete alucinación!

Amor de contrabando,

Huye de cada noche

En la que sueñas despertar.


Eres amada, lejana,

Haces brillar el sol

Y ese rincón olvidado…

Haces temblar.


Tus zapatos bailan,

Al son del taconeo,

Chocan con mi pupila,

Profunda, latente…

¿Qué delirio pierde un juicio por la piel?

Ahora, pregunto,

Tú callas…

Ahora, el silencio,

Nos da la respuesta. 


Patricia López Castillo.

IMPUESTA MUJER.


De niña, te quisieron hacer
una formal mujer.
En las cocinas de juguete
lucirás a un marido que vendrá.

Al nacer y en tu infancia
El corazón te pertenece.
Chiquilla que juegas al amor
No despliegues tus alas y sé fuerte.


Y si… Sin decidir actuaras...
Y si… esclava de sus placeres eres...
Experimenta la lejanía
Que un día, te rebelaron quien eres.

Con un velo, inocente,
serás candente en tus alas,
inocencia que de un latir
retumba admirada paloma.

Será la vida que alumbrarás,
Que enlazarás a tu edad,
Un alivio de viveza
En un camino sin más.

Y si de arrugas se nutre tu alma,
¿Belleza en ti encontrará?
Huye, no seas signo,
Para marcar su virilidad.

La cúspide de tu cuerpo
Será imposible de curar,
Encerrada con el viento
que tus canas llevará.

En la senda de tu rutina
Está la conquista de tu vida,
¡No mueras por despertar!
¡Muere por escapar!

Sube por tu escalera,
¡Aún te espera!
Y tus pasos dejarán la piel,
De tu nombre, mujer.

martes, 3 de junio de 2014

COMPARSA DE UN POETA RESENTIDO

                                      Viento, que respiras su amor.
Que rozas su mano con descaro,
y ardiendo en su pasión
soplas riñendo tu brisa
cuando a ti se acerca lentamente...
                                      ¿Qué remedio te queda sino esperar
y mirar hacia a un lado,
tímido y sin despertar,
soñando nada más?
Y son sus ojos que relucen en ti.
Luces que brillan en ese antro,
de dos miradas que a comparsa van.
Presumiendo de su vuelo
Exaltan el corazón de un poeta
aniquilado por las ganas
de no rendirse en tu boca.
                                      Son las palabras de un trovador
bailando al son de un poema, 
De tu brisa y su mirada
con esa letra infinita, 
con esa mirada de niño
                                      Que ha perdido en el desierto
y has dejado que su boca,
sea presa de ese momento,
de sequía creado por ti
como un ciclón enamorado.
                                     Es fuerte el latir que hay en tu pecho,
por besar su boca, sin tenerlo cerca.
¡Búscalo!¡Bésalo!
Ponle remedio al amor,
                                      sin esperar bajo este techo.

BRINDIS A JUAN CARLOS I

Y partió en un mes de junio. Inolvidables
elecciones europeas y otros ladeos;
dimisiones dimensionadas por gobernantes.
Aplastantes comentarios y otros museos
de desfalco e indulgencia
cualesquiera que sean dichosos
en los que confiamos.¡Perdeos!

Para traer palabras grasientas evitamos creer.
Ni siquiera, lavando sus manos pudimos ver.
Y el pueblo permite, como pueblo que perdona,
como pueblo que pide, la salvación de su ser.

Y pueblo somos todos. Y seremos todos.
Aquellos que de una generación venidera
vienen para enseñarnos una nación con modos...
... Modos de ser modelo, creado y arrumbado
por algo que un día prometieron.
Periodos de experimento, de callar y de lamento
barrido por el silencio; siempre escondido movimiento.

¡Oh! Rey, que elefantes vas a cazar
cuando de la miseria no nos puedes sacar.
Que pides perdón y con tu inteligencia nos haces llorar,
De nuevo, para quedar como un verdadero Rey.
¡Oh!Rey, con admiración,
los más mayores te hacen referencia...
...sólo fue un desliz...

¿Y que es democracia? Todos preguntamos.
¿Y que es política? Nadie se calla.
¿Y que es república? Todos gritan.
¿Y que es este País? Un juego...(...para tantos...).

Oh, Juan Carlos, que fue criado en dictadura,
de una España doliente y en desventura,
que te enseño a ser fuerte, pero nunca en su locura.

Y tu padre te cedió a nosotros.
Y años de gloria vendrían,
¿quien supo cual sería tu destino,
Y que malabares te acecharían?

Con un golpe de estado y un tiroteo en las Cortes,
a nuestro Rey, sin corte, vestido de militar,
vimos avisando el fracaso, de esa gran barbaridad.
Que cuando hablas te respetan,
que cuando mandas a callar,
un silencio nos harás recordar.

Tu abdicación, hoy, nos regalas
para dar un paso más.
¡Qué bien lo hiciste al abatir tu doctrina!
¡Viva el surrealismo y su disciplina!

Patricia López Castillo.