martes, 3 de junio de 2014

BRINDIS A JUAN CARLOS I

Y partió en un mes de junio. Inolvidables
elecciones europeas y otros ladeos;
dimisiones dimensionadas por gobernantes.
Aplastantes comentarios y otros museos
de desfalco e indulgencia
cualesquiera que sean dichosos
en los que confiamos.¡Perdeos!

Para traer palabras grasientas evitamos creer.
Ni siquiera, lavando sus manos pudimos ver.
Y el pueblo permite, como pueblo que perdona,
como pueblo que pide, la salvación de su ser.

Y pueblo somos todos. Y seremos todos.
Aquellos que de una generación venidera
vienen para enseñarnos una nación con modos...
... Modos de ser modelo, creado y arrumbado
por algo que un día prometieron.
Periodos de experimento, de callar y de lamento
barrido por el silencio; siempre escondido movimiento.

¡Oh! Rey, que elefantes vas a cazar
cuando de la miseria no nos puedes sacar.
Que pides perdón y con tu inteligencia nos haces llorar,
De nuevo, para quedar como un verdadero Rey.
¡Oh!Rey, con admiración,
los más mayores te hacen referencia...
...sólo fue un desliz...

¿Y que es democracia? Todos preguntamos.
¿Y que es política? Nadie se calla.
¿Y que es república? Todos gritan.
¿Y que es este País? Un juego...(...para tantos...).

Oh, Juan Carlos, que fue criado en dictadura,
de una España doliente y en desventura,
que te enseño a ser fuerte, pero nunca en su locura.

Y tu padre te cedió a nosotros.
Y años de gloria vendrían,
¿quien supo cual sería tu destino,
Y que malabares te acecharían?

Con un golpe de estado y un tiroteo en las Cortes,
a nuestro Rey, sin corte, vestido de militar,
vimos avisando el fracaso, de esa gran barbaridad.
Que cuando hablas te respetan,
que cuando mandas a callar,
un silencio nos harás recordar.

Tu abdicación, hoy, nos regalas
para dar un paso más.
¡Qué bien lo hiciste al abatir tu doctrina!
¡Viva el surrealismo y su disciplina!

Patricia López Castillo.