sábado, 27 de septiembre de 2014

SILENCIO

Hoy soy capaz

de arañar el tiempo

y esculpir en su boca

este amor con un verso.


Llevarlo sólo cuando te veo,

llevarlo conmigo,

para que el universo

caótico de tu sonrisa,

caiga en silencio,

en suspiro,

en lluvia visceral

por mi vientre alocado,

por esos labios

que me venden

a una sola razón;


La aguja que marca el reloj

se ha roto en los minutos

y sólo quedan los segundos,

lentos, deliciosos y ruines...

                                    ...Silencio.... Quédate conmigo...
                                          ....otra noche más...

martes, 23 de septiembre de 2014

MI NOMBRE

Se  te olvidó mi nombre.
Se te olvidó mi nombre
bajo las teclas, bajo los dedos,
bajo la dermis, bajo la epidermis,
en la sangre, la carne, bajo los huesos.
Se te olvidó mi nombre en cada partitura,
En tu huella, en tu ternura,
En tu gemido, en tu presencia.
Te olvidaste de tu nombre,
De tu apellido, de tus alas;
Ancladas, desencantadas, recluidas,
Cavadas como si ya estuvieras muerto.
Se te olvidó volar, sin tocar tu pieza favorita.

Se te olvidó el anochecer,
El encanto se te olvidó al ducharte,
en la toalla, pisada por alguien.
Se te olvidó el camino, la acera, el acerado,
Las piedras que hay debajo,
El manto de versos que vas pisando.

Se te olvido mi nombre
oculto en tu silla,
en el silencio, en mis lágrimas,
en la realidad, en tus palabras.
Se te olvidó tu nombre, se te olvidó mi nombre;
Amantes, bohemios, desamparados, veraces.
Y entre mis tripas y tus dedos
Encuentro tras encuentro,
Se te olvidó mi nombre conmigo;
La soledad, las horas,
Un recuerdo amargo,
Tu pasado imborrable,
Tu misterio olvidaste ocultarme;
Taparte, arrepentirte, batallarme.
Se me olvidó avisarte,
Enredarte, buscarte, respirarte.
Se me olvidó serenarme,
Encontrarte, complacerte, olvidarme
de aquella estancia seductora;
Sucia, con olor a whisky,
A tabaco, a pintura, a paja,
a sembradero de canciones.

Se te olvidó mi nombre en tu pelo,
En tus ojos, oscuros, míseros,
Embriagados y sinceros
Pidiendo a gritos consuelo.
Se te olvidó avisarme,
Tallarme, llamarme, velarme y
Enterrarme si estoy muerta.
Se te olvidó que soy testaruda,
Andrajosa y convaleciente,
Llorona y miedosa cuando hay dolor;
Me raja, te encrucifija
Y teme a los rincones de tu mueca.

Se te olvidó tu nombre lejos de mí;
En mis labios, envenenados, amados,
Entusiasmados, compenetrados.
Se me olvidó olvidarte en el olvido.
Se te olvidaron tus lágrimas en mis labios,
En mis bordes, en mis risas, en mi silencio
Se te olvidó, mi nombre en tu ombligo.

(Patricia López Castillo).

UN BESO EN EL AIRE...

Percibí enhebrarse las sílabas,
los versos hilvanarse
con una pieza de cebada,
y un quinto piso por abrir.

Me suicidé consumando
los pasos al pasar por el llanto.
Velé por ese velo pintado,
violento y sumiso.

Miré por los ribetes de sus ojos,
Encrespados, encriptados y vidriosos.
Me oculté escaleras arriba,
Y por doquier,  rodaron,
Dejando ocultos los besos
En las aceras de sus zapatos.

Testigo del suspiro que los unió fui,
Sólo una vez les vi subir;
En un tropiezo,  callaron sus labios,
Rodaron por los peldaños
Que el viento dejó ocultos,
Y en aquella escalera,
Con un beso en el aire,
Se bebieron las nubes
Los recuerdos y la noche,
Con aquel beso en el aire.

Derechos reservados de la autora: Patricia López Castillo.

martes, 16 de septiembre de 2014

CORAZÓN DE HUEVOS ROTOS

Si me olvido de escribir,

De que mis palabras son para ti,
                                               (Y me obligo a comerme

Un huevo crudo, con atún)


Si me olvido de echar aceite a la sartén,

Cuando ya el fuego la calienta.
     (Agua que se mezcló con aceite,

Cuando el fuego aún no estaba caliente)


Si me olvido de remover los huevos,

De no echarle sal, ¡que insípida vida!

                                               (Si me olvido de ti, no es porque yo quiera,

Sino porque tú te olvidaste de mí)


Y esa tapadera, que me cubre de salpicaduras,

Que si al descubierto queda, ¡saltan!

     (Me queman, y me ensucia la vitrocerámica)

Y esas manchas que quedan,

Que por más que uno limpie, siguen siendo manchas.

                                             (Manchas, manchas, manchas,

Imborrables manchas…)


Y esa paleta de madera, arrugada por el tiempo,

Por las miles de comidas que ya ha hecho.

     (Dañada por ser egoísta ante otras palas,

Que de nuevas, no interesan)


Y se pega y se despega,

Simple tortilla,

Deforme tortilla,

Una tortilla ovalada,

Una tortilla pocha…

…Fui, Soy, Seré, y queda en hoy,

Lo que ayer fue.


Y la sartén grita: ¡Se está quemando tu comida!

¿Y qué más da? ¿La podemos compartir?

                   (Un plato hondo, que no cuadra,

                   Para darle la vuelta y servir)

<< ¡Ay! ¡Cómo vuela, esa tortilla que haces!

Vuelta aquí, vuelta allá, vuela sin parar.

Perfecta volando, la haces sin más

Sin caerse de la sartén>>


Y ahora, lo intento, de una vez,

y a la de mil veces más ¡Vuela!

Sin derramar, Sin quemar nada más,

Sin incendiar la cocina,

Sin tener que tirar, mi comida a la basura.

Y mi plato, ¡ahora es plano!

Me espera con un tomate con sal.

Una tortilla, lleva tu recuerdo.

Y una sartén por fregar

en el fregadero.

Aunque ya no importa,

Porque ya no estás.

"En recuerdo de la sartén pegada que quedó en el fregadero, con un par de huevos rotos caducados y una tortilla por hacer" Mi agradecimiento a mi amiga Enara López, por sacar el título de este tema mientras me comía la lata de atún"

jueves, 11 de septiembre de 2014

TU SANGRE, MI VOZ.

¿Morirá
mi voz sofocada?
Mis ojos en un abismo
Caerán sobre ti mismo.

¿Provocaré
mi voz en tu silencio?
Mis manos trazarán
Un poema reclutado y mísero.

Y entre noticias y bombardeos,
Leyes secas y tiroteos,
escucharemos juntos
Ese verso, que un día conoció;
Guerras y hambre,
Muerte por Paz,
Envidia y soledad
en guerra por la mar,
avistando una tierra ensangrentada.
Un dolor que resucitó
un ancla dormida
y una bandera, nación,
y un barco vencido, poeta,
Que jamás quizás, nadie venció.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

NATIVIDAD

Esencia de un cuento.
Nombre ardiente, nacimiento,
libertad donde posan tus alas,
frescura que lleva el viento.

Abriste tu ventana,
a los ojos que hoy te aman,
la amistad que nos une,
tu sonrisa, tu mejor gala.

Azabache tus cabellos,
fuego son tus labios,
por tus venas, la verdad
de un corazón sin maldad.

Amanece con tu alegría,
Sorbo a sorbo, tu jerarquía,
Protectora de lo que crece,
Tu mano tiendes, amiga mía.

La noche toma tu risa,
Contigo siempre compartiría,
Ese silencio que escribo
Abordando valentía.

Cantando por lo bajito
Volver a casa sería
Un recuerdo, chiquilla,
Un recuerdo infinito.

Más allá me los invento,
Ojos profundos, viento,
Descubrimos este mundo
Juntas en cada momento.

Y aunque enemiga la distancia
Física nos hace hermanas,
Con nuestra sangre sellamos
Incondicionales nuestras almas.

Tú, niña siempre,
cristalina y sonriente,
te apasiona la vida,
y a la vida das tu pasión.

Un regalo niña eres,
a los ojos que te miran como yo,
pacientes a la espera,
de abrazarte como ayer.

“Dedicado a ese amor incondicional que uno puede ponerle nombre, amistad”