martes, 23 de septiembre de 2014

MI NOMBRE

Se  te olvidó mi nombre.
Se te olvidó mi nombre
bajo las teclas, bajo los dedos,
bajo la dermis, bajo la epidermis,
en la sangre, la carne, bajo los huesos.
Se te olvidó mi nombre en cada partitura,
En tu huella, en tu ternura,
En tu gemido, en tu presencia.
Te olvidaste de tu nombre,
De tu apellido, de tus alas;
Ancladas, desencantadas, recluidas,
Cavadas como si ya estuvieras muerto.
Se te olvidó volar, sin tocar tu pieza favorita.

Se te olvidó el anochecer,
El encanto se te olvidó al ducharte,
en la toalla, pisada por alguien.
Se te olvidó el camino, la acera, el acerado,
Las piedras que hay debajo,
El manto de versos que vas pisando.

Se te olvido mi nombre
oculto en tu silla,
en el silencio, en mis lágrimas,
en la realidad, en tus palabras.
Se te olvidó tu nombre, se te olvidó mi nombre;
Amantes, bohemios, desamparados, veraces.
Y entre mis tripas y tus dedos
Encuentro tras encuentro,
Se te olvidó mi nombre conmigo;
La soledad, las horas,
Un recuerdo amargo,
Tu pasado imborrable,
Tu misterio olvidaste ocultarme;
Taparte, arrepentirte, batallarme.
Se me olvidó avisarte,
Enredarte, buscarte, respirarte.
Se me olvidó serenarme,
Encontrarte, complacerte, olvidarme
de aquella estancia seductora;
Sucia, con olor a whisky,
A tabaco, a pintura, a paja,
a sembradero de canciones.

Se te olvidó mi nombre en tu pelo,
En tus ojos, oscuros, míseros,
Embriagados y sinceros
Pidiendo a gritos consuelo.
Se te olvidó avisarme,
Tallarme, llamarme, velarme y
Enterrarme si estoy muerta.
Se te olvidó que soy testaruda,
Andrajosa y convaleciente,
Llorona y miedosa cuando hay dolor;
Me raja, te encrucifija
Y teme a los rincones de tu mueca.

Se te olvidó tu nombre lejos de mí;
En mis labios, envenenados, amados,
Entusiasmados, compenetrados.
Se me olvidó olvidarte en el olvido.
Se te olvidaron tus lágrimas en mis labios,
En mis bordes, en mis risas, en mi silencio
Se te olvidó, mi nombre en tu ombligo.

(Patricia López Castillo).