martes, 20 de mayo de 2014

FELIZ CUMPLEAÑOS

Un poco de teatro no nos viene mal. Espero que lo disfrutéis.

         Llegaba de la calle, abrió la puerta, soltó las llaves en la mesita de la entrada y comenzó a buscarla, a llamarla: ¿Cata? ¿Catalina? ¡Cataaaaa!... (Horas antes, en el trabajo, le llegó una carta de ella que decía: “Para que me recuerdes siempre, perdóname).

-¡Qué pasa! Andrés, ¡qué es éste escándalo!
-¿Cómo que escándalo? ¿Qué hacen todas estas cajas en mitad del salón? (dijo haciéndose el desinteresado).
-No lo ves, o es que estás ciego, recoger…
-¡Recoger el qué! -dijo mientras se dirigía a la habitación de ambos-.
-Recoger mis cosas, está clarísimo,-le decía mientras le seguía-.
-¿Cómo? ¿A dónde puñetas vas? -dijo enfadado al ver la maleta encima de la cama-.
-No lo sé, pero me voy.
-Cata… ¿en que estás pensando? Sin decir nada… no entiendo qué es lo que esta pasando.
-¿Acaso no entiendes ni una sola palabra de la carta que te envié?
-¿Carta? ¿De qué me hablas ahora? –le decía mientras se movía de un lado a otro de la habitación.
-Si, y no te hagas más el tonto conmigo.
-No, digo… sí, pero, ¿se puede saber porqué recoges tus cosas? - dijo Andrés cerrándole la maleta para que no metiera más cosas en ella- .
-Tú… ¡¿tú me quieres abandonar?!
-¡Pero cómo voy a querer hacer eso! ¿Dejarte y olvidarme de lo nuestro?
-¿Lo nuestro? ¿lo nuestro…? Dijo ella con el puño cerrado y dándose golpecitos en el pecho.
-Ven, háblame… -intentaba atraerla a ella-.
-¡Yo no tengo que hablar nada con un marido como tú! – se apartó dando un salto para que no la tocara-.
-Mujer… pero… - dijo pausadamente al ver la reacción de su esposa-
-¡Ni peros ni uvas! ¡La que me voy de la casa soy yo y no tú!  –Gritó cerrando la maleta y bajándola al suelo-.
-¿A qué viene todo este alboroto? No te entiendo, a ver… (Intentó calmarla).
-¡Déjame! ¡Está clarísimo! No me tengo que calmar, estoy bien.
-¿En serio crees que haré todo lo que me dices en esa carta?
-Acaso… ¿no es así? –Dijo Cata con aire de superioridad mientras le daba la espalda a su marido-.
-Cata… ¡esto no tiene ni pies ni cabeza! No te basas en nada para hacerme creer…
-¡Hacerte creer qué! Bien sabes que la vecina me lo ha contado todo.
-Que te ha contado ¿qué? ¡Tú estás loca!
-Si… Andresito, sabes como yo, que te vas de viaje, y no sabes si volverás.
-¡Por dios mujer! ¡Me han ascendido! –Dijo agitando las manos y tirándose de los pelos-.
-Ah… ¿de veras? ¡Y cuando pensabas contármelo! ¿¡Cuándo pensabas decirme que te vas y que no sabes cuándo regresarás!? ¿Eh? –dijo entristecida y con las lágrimas saltadas-.
-No lo supe hasta hoy…
-¡Hasta hoy! Si, si, y yo me he caído de un árbol…
-Basta ya, vuelve a meter tu ropa en el armario y te lo cuento despacio.
-¡Ni pensarlo! Además, tengo más información –cruzó los brazos y arrugó la arrugó los labios-.
-¡Más de que!
- Pues eso. Que no sabes si te marchas con tu secretaria, ¿no? Y encima,  que vivirías el tiempo que fuese con ella de “negocios”, ¿verdad?
(Andrés la miraba perplejo, con los ojos y la boca muy abiertos)
-Habla hijo, habla… Que más callado te quedarás cuando tengas que firmar el divorcio…
-¡¡Yo a la vecina la mato!! La bruja ésta se entera, ¡un comentario nada más y mira lo que ha liado! –Dijo decidido a salir y llamar a la vecina-.
-¡Andrés! (Lo paró en seco agarrándole el brazo) No… ¡no la metas a ella! (le dijo suavemente). Pero…. Claro, ahora entiendo todo. Tú le comentas algo que no recuerdas muy bien, ella me suelta el chisme, y ahora, no lleva la razón… ¡Típico de estas situaciones!
-¡Esa tía se entera! ¡La mato! Va a hablar de su p… -dijo saliendo por la puerta enfurecido-.

         Al abrir quedó petrificado, una cámara, unas sonrisas, unos flash. Miró hacia atrás y le dijo su mujer:

- ¡Inocente, inocente! Feliz cumpleaños amor mío…