sábado, 5 de julio de 2014

TIERRA Y AGUA, TRÁGAME.

Sin mirarte. Aún a ciegas
Sabiendo lo imposible,
el regocijo de ese universo
te delata en suspiros.

Esos labios perdidos
Y abrumados en la mañana,
Que no es mía, y a la par tuya.
¡Despierta!

En la cubierta de este cuarto
Un rayo de sol me ha despertado,
Y hundido, tras ese fracaso infinito.
Ahora son tus ojos y tus manos.

¡Que te delata en suspiros!
¡Que abruman la mañana!
Con la brisa de otoño, en la ventana,
en pleno verano, amanece tu sentencia.

Y el algodón, se estremece.
Respira por mi, despiadado
Y sin darme aliento
En un invierno que no es mío.

Tan solo... ¿Un vaso de agua quita la sed?
Tan sólo... ¿Un gemido hace estremecer?
Y esas alas de hierro, que a su pesar pesan,
y ese camino de balas que perdieron su arma.

Son sus manos que recorren
Las curvas de un sueño sin amo.
Feliz en su drama, sin religión
Contemplando su mirada.

El rico olor a tierra mojada,
Que desata, que hambre da
Cuando aún las estrellas del día
Puedo mirar.

Una caldera y un rico
Desayuno me espera.
Para siempre, mis pies se descalzan
En el fuego infinito de tus maneras.

Patricia López Castillo.