lunes, 3 de noviembre de 2014

Alhajas y una Caja

Pino, joyas y un destino:
-Quemaron su piel. Ella nunca se curará,
Tiene tanta vanidad…- Le dijo a su hijo al nacer.
Y murió por dentro, adentrándose en un lamento,
Como se queja el viento, cuando me despierto.
Requerimientos extremos, al compás del tiempo,
Al medir unas horas, que con dinero no entiendo.
¿Tengo la culpa de verte ahora así?
Tus miedos llenaron tus arcas, tus ropas ahora son lujos,
Armani, Vuitton y qué decir de Chanel,
llenas de riqueza, tu corazón, ¡Mírate!
Con una insignia y con un perfume,
Que ni siquiera te luce, pues tu olor es más dulce
Que las cuentas del Sabadell,
Y que pagas con la tarjeta, comidas con Santader,
Un crucero reservaste, con esa tarjeta negra
¡No entiendo muy bien porqué!
Y ahora, mis cuentas me cuentan
Que en números rojos están, como estos labios que te dicen
¡Tía, vas de “sobrá”!
Y  me cuentas y me dices con esas voces me induces
 A una ostia bien dada, con mis palabras omites,
Que un discurso es tu cuerpo, ¡A mí no me invites!
Que si yo fuera una furtiva, me haría ladrón y seríamos felices,
Porque bien sabes lo que esconden tus anillos, y mis cicatrices,
Pendientes, diamantes y oros, frente a mis alhajas del chino.
Que si de depender dependiera, de ti, llevarías contigo en tu mortaja,
Y cómo buena ciudadana te digo, que mi hambre es testigo
De tu pobreza y de tu estilo, porque tú y yo sabemos,
Cuál es nuestro destino, acabar en una caja de pino
Y sin pensarlo yo y tú, nos convertiremos en lo mismo.


"Dedicado a eso que todos pensamos, vemos y cada día nos da más igual, si total, al final caerás" Autora: Patricia López Castillo.